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Mi historia de pandemia: cuarentena de 2 décadas.

Procuraré ser breve. La cuarentena, como persona antisocial, no cambió mucho mi estilo de vida. La verdad, era agradable ver como todos “compartían” un estilo de vida que yo había adoptado hace años, un ostracismo voluntario saliendo de mi casa solo a lo justo y necesario. Nunca he sido la clase de persona que le gusta salir a hacer algo si puede ser evitado. Prefiero ver TV, leer un libro, ver una película, etc. Creí que era algo natural. Mucha gente le gusta estar sola o con las personas que vive, aunque entiendo que no siempre es agradable. 

En teoría llevo años “en cuarentena”, no me afecta no salir, aunque tal vez mi cuerpo tenga déficit de Vitamina D algún día por ello. La gente no me gusta, quizás soy misántropa. No echo de menos salir, la verdad me agrada esa presión para que todos se queden dentro. Hay algo divertido en ello. Cuando estaba en el colegio mis compañeras preguntaban a dónde habíamos ido el fin de semana y ellas habían salido a diez lados, ininterrumpidamente. Cine, tiendas, parque, lo que sea. Yo en casa. No les sorprendía, aunque a veces me decían que debería salir a ver la película que ellas habían visto, obviamente terminaba viéndola, pero desde la comodidad de mi casa cuando la plataforma pirata más cercana la liberaba. Siempre ha sido así. Ahora a nadie le parecía raro que esté encerrada y viendo series desde mi pieza. Es interesante como los papeles cambian. Honestamente, cuando veo a personas salir en estas circunstancias me irrita, ¿de verdad no podía esperar ir a una fiesta? Como dice el meme: Kim, there’s People that are dying

Lo único que he logrado hacer en mi cuarentena es ver películas que podrían estar nominadas a los Oscar, ver algunas series populares (como Queen’s Gambit o WandaVision), descargar más libros de los que voy a leer y simplemente esperar a que todo acabe. Pues en ocasiones siento nostalgia. Es gracioso que, aunque no era fan de salir ni de la humanidad, extraño de vez en cuando esa sensación de “si no pasa ahora el metro llegaré tarde” u “ojalá esta persona caminara más rápido porque quiero llegar a mi destino”. Quisiera poder tener la posibilidad de salir sin arriesgarme. Algún día tal vez. Por ahora, solo queda estar en casa.

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