Cuando Mabel Barnes (Santiago, 1981) sostuvo por primera vez en sus manos la novela Drácula, supo que la literatura de terror se convertiría en su género favorito. Tenía 15 años, sus padres habían salido de casa y afuera llovía, el clima perfecto para adentrarse en el misterioso castillo del conde. «Recuerdo que comencé la lectura y no solté el libro hasta que el protagonista llegó al castillo. Cuando lo solté, estaba aterrada», recuerda. Pero aquel momento fue solo el inicio de su relación con el terror narrativo, porque el género ya la había cautivado desde siempre y era algo que consumía en diversas formas. «Soy de la generación que creció viendo ‘La Dimensión Desconocida’. También vi muchas series de vampiros y películas de terror que me marcaron», nos cuenta.
Este interés por el misterio y el terror no solo definió sus gustos, sino que también se convirtió en el eje central de su escritura. Su primer acercamiento serio con la pluma ocurrió cuando participó en una convocatoria de La Ventana del Sur, una agrupación de mujeres que gira en torno a la literatura y la escritura. “Me seleccionaron y, desde ahí, comencé a escribir con más constancia”, nos comenta.
Pero sus manuscritos no solo se limitan al terror, sino que también, su formación en Filosofía y Psicología se cuela en la pluma, y lo pudimos ver en el caso de su primera novela, Thanatos. “El título de la obra proviene del concepto freudiano que define el impulso de muerte. Thanatos es el impulso de destrucción. Así como el ser humano tiene un ‘Eros’, que es el impulso de vida y procreación, también tiene un Thanatos, que es la pulsión más oscura», explica.
En esta novela sus personajes principales, Manuel y Clara, exploran este concepto a través de un juego mental donde la realidad y la locura se entrelazan. Clara es un personaje complejo que desafía constantemente a Manuel, lo empuja a cuestionar su realidad. «Si bien hay acción y trama, el núcleo de la novela es psicológico. Me interesaba mostrar cómo enfrentamos los impulsos reprimidos y qué hacemos con ellos».
El amor también es una temática dentro de la novela pero, no es abordado desde un punto de vista tradicional. «Siempre me ha llamado la atención cómo las relaciones amorosas nos transforman», comenta Barnes. «Mientras más grande sea la decepción, más grande es la herida. Me preguntaba qué hacemos con ese dolor, cómo lo enfrentamos y cómo lo dejamos ir». «Thanatos», intenta explorar ese lado oscuro del amor: la obsesión, la traición, la infidelidad y la erosión de la autoestima.
Estos elementos de la novela logran dar con una historia que logra conectar con los lectores, quienes se sintieron atrapados con la historia, que les generó angustia y que incluso los hizo cuestionar si habían vivido algo similar. Para ella, lograr transmitir esa sensación de opresión y duda existencial ha sido uno de los mayores logros del libro.
En la actualidad, Mabel se encuentra trabajando en nuevos proyectos. Está desarrollando una antología de cuentos sobre mujeres monstruosas, explorando cómo la sociedad percibe lo femenino cuando se aparta de los roles tradicionales. «Siempre me ha fascinado darle la vuelta a la figura de la mujer como madre, esposa, cuidadora», explica. «En mis cuentos, las mujeres pueden ser víctimas o victimarias, pero siempre desde una perspectiva distinta». Además, está trabajando de editora para otras novelas enfocadas en el terror.
Sin duda, para Mabel Barnes, el terror es más que un género: es una herramienta para hablar de las emociones más profundas. Con «Thanatos», consiguió que los lectores se sintieran atrapados en un laberinto de dudas y preguntas sin respuesta. Y en sus próximas historias, promete seguir explorando los rincones más oscuros de la mente humana.
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