En el año 2017, Sebastián Pereira realizaba microdocumentales para el Festival Santiago a Mil, retratando a la mítica compañía de teatro ‘La Patogallina’, estos fueron los encargados de abrir el festival de ese año con una obra callejera. Ahí se creó un vínculo con Martín Erazo, director artístico de la compañía, quien con el tiempo se fue armando una idea entre ellos: ¿por qué no hacer algo más ambicioso por los 25 años de la compañía? Comenzaron a buscar fondos y planear el proyecto, pero la pandemia se encargó de suspender todo.
“No hablamos más del documental”, recuerda Sebastián. “Era un momento difícil para el teatro, para el arte escénico y para el mundo en general”.
Tiempo después cuando Fundación Teatro a mil convocó producciones audiovisuales inspiradas en clásicos, y la Patogallina vio su oportunidad de adaptar Romeo y Julieta, bajo la dirección de Vicente Sabatini, Martín contactó a Sebastián para retomar el proyecto; el impulso fue inmediato: era el momento para hacer el documental.
Con un equipo mínimo —Sebastián junto a Alex Waghorn (fotografía) y Mauro Beltrán (sonido)— se filmó en plena pandemia. No fue sencillo: mascarillas, aforos limitados, protocolos por doquier. Adaptarse significó trabajar en modo “ninja”: micrófonos estratégicamente colocados para capturar fragmentos reales, repitiendo escenas hasta lograr confianza y llegar a momentos sin máscara cuando era necesario para la grabación. La película se hizo con una economía de recursos que pareciera ser la identidad del teatro chileno: manos que cosen, actores que pintan paneles y técnicos que a la vez prestan su saber para que algo exista. “Nos acoplamos a la rutina de la compañía —cuenta—: los lunes trabajaban un elenco, los miércoles otro. Íbamos insertándonos, poniendo micrófonos como espías, buscando conversaciones que valieran la pena”.
La mirada del documental deja ver la tensión entre lo colectivo y la pasión individual, el teatro como entrega, como forma de vida. “El teatro es efímero; vive en el instante y sin un archivo desaparece”, reflexiona Sebastián, y eso lo motiva a capturarlo.
La película, titulada Nada es como antes, mezcla melancolía y humor. El título interpela una era pasada, una nostalgia de lo que fue el teatro antes de la pandemia.
La Patogallina, compañía que ahora apunta a cumplir tres décadas, es también un caso de resistencia. “En Chile, que una compañía dure 25 años es raro”, dice Sebastián. “Hay muchas que se forman y desaparecen en poco tiempo. Ver a la Patogallina persistir me pareció relevante para pensar lo colectivo frente a una sociedad cada vez más individualista”.
Si algo queda claro, es la urgencia de documentar un momento único: el teatro en pandemia, la rutina escénica entre confinamientos, el tejido humano que nunca dejó de existir pese al caos. Y queda una pregunta: ¿qué significa cuidar ese teatro que se construye con manos, cuerpos y resistencias?
Puedes ver el trailer aquí y puedes visitar Miradoc.cl para saber dónde puedes ver Nada es como antes en cualquier región del país.
