A mediados de los 90, Beatriz G. Fulle se integró a el programa de educación Rural del MINEDUC, y esto que es algo que se puede ver constantemente en Captren, su primera novela. Esta trata sobre Margarita, Marga, una profesora rural quien se ve enfrentada a el cierre de escuela en la que ha trabajado toda su vida en la localidad de Captren y, al mismo tiempo, a su jubilación. No existe una razón en concreto que justifique el cierre del lugar, solo rumores dispersos que no clarifican a la protagonista. Como regalo por su trayectoria, su hija le regala un álbum de fotos, y, a través de esta forma, Marga recuerda su pasado y como los hechos que la rodean la han formado a sí misma, su conexión con la tierra y el legado mapuche.
La novela está narrada en dos espacios temporales que convergen entre sí de forma sumamente inteligente: por un lado, tenemos a Margarita, una veinteañera recién llegada en Captren junto a su esposo, llena de ilusiones que poco a poco van cambiando o despareciendo a medida que transcurre la historia. Por otro lado, tenemos a la Marga actual, quien recuerda su pasado a través de fotografías e intenta seguir adelante ante el cierre de su lugar de trabajo. Esta forma de contar aporta de muy buena forma a la narrativa, se utiliza como un recurso para evitar aburrir al lector, pero especialmente para hacer un contraste entre lo que es la protagonista en la juventud, y como todo lo que vive en Captren la convierte en quien es en la actualidad. Esta es la gran esencia del libro y Fulle lo logra plasmar de una manera extraordinaria con este recurso.
En sus páginas se toca una gran variedad de temas que son sumamente relevantes para el país, como el gobierno de Salvador Allende, la dictadura de Augusto Pinochet y lo que fue el regreso a la democracia. Lo curioso de este libro es que, a diferencia de muchos otros, no toca estos como algo central. Son hechos que se encuentran detrás de escena, que no afectan directamente a la protagonista, pero si a su entorno y a con quienes se relaciona, demostrando así, una cara poco vista en la literatura basada en aquellos años. De todas maneras, estos nunca pierden su relevancia y como lectores nos vemos envueltos en personajes que forman parte la vida de Marga que si han sido afectados y que demuestran que las tragedias y las decisiones del estado no llegan solo a Santiago. Esto se ve especialmente en Mateo, un personaje que llega a la vida de la protagonista por un corto tiempo, pero nos deja ver algo que pasa mucho en nuestra realidad: existen personas que nos pueden ayudar a crecer, incluso si no han estado en nuestra vida durante mucho tiempo.
Lo mismo ocurre con la cultura mapuche, la cual va poco a poco rodeando a la protagonista, pero nunca llega a tomar un rol principal. La autora toma este tema con una gran delicadeza, acercándolo a los lectores al mismo tiempo que a la protagonista, educándonos y al mismo tiempo, abriéndonos los ojos sobre lo ciegos que somos como país a nuestras raíces. Fulle recorre a través de personajes que van tomando importancia en la historia, como esta cultura ha sido sumamente censurada, tanto en la época de la dictadura como de la actualidad.
Volviendo a la escritura, es importante destacar el juego que hace la autora entre la narración en tercera y primera persona. No parece haber una razón específica del por qué la Fulle decidió que capítulos se escribían en que persona, pero de todas maneras ayuda a conocer a la protagonista de distintos ángulos, aunque tampoco aporta especialmente a la trama.
Sin embargo, a pesar de la calidad de la narrativa que nos presenta Fulle, a veces la historia se puede llegar a sentir lenta, especialmente porque se presentan acciones importantes para la protagonista, los cuales captan de forma inmediata la atención. Pero, en contraste, hay capítulos que por su nula cantidad de hechos importantes llegan a sentirse poco importantes en relación con los demás.
Como lectora, esta obra logó llegarme al corazón gracias a su protagonista y a personajes como Laura, quienes me ayudaron a conocer más sobre la cultura de nuestro país. La manera de narrar, como se dijo, logró que la mayoría del tiempo estuviera completamente interesada en averiguar más sobre la vida de esta mujer. En definitiva, una lectura que me hizo reflexionar, reír, llorar por muchas de las injusticias que nos trae la vida, pero también sentirme feliz por aquellos logros que consigue Margarita, pero que también se sienten como propios.
En resumen, Captren es un libro sumamente real y humano el cual logra destacar la importante labor de las profesoras, en especial aquellas de áreas rurales. Se logra empatizar profundamente con Marga, con su inocencia, con su hambre de siempre hacerlo mejor, pero también con el dolor de dejar atrás amores y familia. Es una oda a como nuestro entorno y nuestras circunstancias van transformándonos en quienes envejecemos y como quizá la vida no es como nos la imaginamos hace 40 años, pero eso no significa que haya sido una mala vida, porque, como Marga, se aprende y se conoce gente que deja huellas en uno.
Definitivamente, vale la pena leer este libro publicado por la editorial Cuarto propio el año 2025.
