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Reseña | “Reloj viejo de pared”: cuando el tiempo se detiene y el teatro respira

Una obra que si te la explico con palabras es simple: un anciano y un niño. ¿Pero es realmente justo llamar a tal desplante escénico algo simple? Reloj viejo de pared es una obra que cuenta la historia de Luis, un relojero viudo que, rodeado de tic-tacs, engranajes y memorias, comienza a confundir el presente con el pasado. Entre la frustración de no poder reparar un reloj y la aparición de un joven aprendiz, se despliega un viaje emocional que no tiene vuelta atrás.

Una marioneta de tamaño real encarna al protagonista, y al poco andar uno olvida que es de tela y madera. Porque ahí está Luis, de pie, vivo, confundido, humano. A su alrededor, los sonidos y las imágenes operados en vivo crean una atmósfera envolvente, donde los límites entre la realidad, los recuerdos y los anhelos se disuelven con sutileza. La propuesta escénica no solo emociona por su belleza visual o precisión técnica. También por la humanidad que late dentro de cada reloj. Cada tic-tac parece contener las voces de un pasado que se resiste a desaparecer, en un mundo que avanza sin mirar atrás. Este montaje, dirigido por Vicente Larroulet y protagonizado por Elisa Osorio, se siente como una carta de amor a los oficios que desaparecen, a los viejos que ya no tienen con quién hablar, a las historias que se pierden si nadie las escucha.

El trabajo se nutre de la vida real: de entrevistas a relojeros del centro de Santiago, de sus conversaciones con clientes, de sus manías, sus rituales, sus tiempos. Se siente auténtico porque lo es. Y por eso duele cuando habla de soledad, cuando retrata ese momento en que los recuerdos pesan más que los días por venir.

Chile tiene más de cuatro millones de adultos mayores, y más de medio millón vive en hogares unipersonales (mi abuela fue parte de ello mucho tiempo). Esta obra se asoma a esa realidad con respeto, con cuidado, con un abrazo. No busca la lástima ni la nostalgia vacía, sino la posibilidad de mirar a nuestros mayores con más ternura, con más atención.

Reloj viejo de pared es una pieza que pulsa en sincronía con el corazón de quien la ve. Que habla de la memoria, del olvido, y de lo difícil que es a veces seguir andando cuando el tiempo parece detenerse.

Salí de la sala conmovida, silenciosa (y llorando un poco). Como si algo se hubiera detenido dentro de mí también. Porque hay obras que no solo se ven, también se sienten. Y esta, definitivamente, es una de ellas.

Agrego, además, un agradecimiento a Teatro Corpartes, por la instancia y el cariño que entregan siempre al teatro. 

 

Renata Canales

Cineasta profesional. Nace en Santiago en 1999. Trabajó en Vinculación con el Medio (VCM) en el Instituto Profesional Arcos, en colaboración con el Centro Cultural Chimkowe. Actualmente se desempeña como freelance en Market Chile y BF Distribution. Ha participado en el montaje audiovisual de Fadograph, conmemorando el 29 de noviembre, Día Nacional del Cine, y co-dirigió el documental sobre la autora Francisca Solar en Editorial Urano, en conmemoración del 8 de diciembre. Posee tres diplomados en docencia en educación superior y uno en docencia teatral.
https://www.renatacanales.com/

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